"LA BOLA NEGRA" (España, 2026), de Los Javis

“LA BOLA NEGRA” (España, 2026), de Javier Ambrossi y Javier Calvo (Los Javis)
Hay películas que son algo más que un producto artístico. Películas que desde su propio nacimiento en un guion ya buscan ser algo más que cine, pues indagan para ser un acto de justicia poética, es decir, una convención de la ficción donde el bien triunfa y el mal es castigado de forma simétrica o irónica y donde se busca una reparación. Todos sabemos que a Federico García Lorca lo asesinaron a los 38 años al comienzo de la Guerra Civil española. Y esta película de Los Javis es un ejercicio de justicia poética en toda regla que trata muchos temas, pero sobre todo los de la memoria histórica y el silencio. Es un bellísimo intento de reparación contra el olvido. Y ya solo por esto, “LA BOLA NEGRA” merece elogios por mi parte (y creo que así debería ser por parte de todos), puesto que estos dos directores nos han regalado una hermosa obra de resistencia dando voz a las injusticias del pasado que aún resuenan en nuestro presente. La película plantea que, aunque los cuerpos puedan ser destruidos (como ocurrió con García Lorca), el arte sobrevive a la censura, a las balas y al tiempo a través de un legado: el de un escritor universal, inmenso, maravilloso e irrepetible.
Pero la película va más allá. Utiliza dos horas y media (que se pasan en un suspiro de complacencia) para contar tres historias en tres tiempos distintos (1932, 1937 y 2017) y que tienen como nexo de unión la obra inacabada de Lorca titulada “La bola negra” (de la que solo se conservan 4 páginas). En este sentido, el guion es un portento de concatenación de momentos que se van solapando sin perturbar jamás al espectador, pese a la diferencia de personajes y circunstancias, mientras habla de temas muy serios y que dan bofetadas a tutiplén a este hoy (casi) distópico en el que nos ahogamos poco a poco y en el que parece que el retroceso es imparable (y a saber hasta dónde nos lleva). Los Javis examinan cómo el trauma no resuelto de la Guerra Civil y los fusilamientos siguen latiendo en el Madrid actual, utilizando la obra perdida del autor granadino como un puente físico y emocional entre las generaciones de 1936 y 2017. Y para ello se inventan una epopeya bélica queer en la que se abordan la contienda y la represión a través del prisma de la homosexualidad, la disidencia sexual y el deseo. Los Javis visibilizan con valentía y sin pudor a un colectivo doblemente castigado durante la Guerra Civil, cuyas identidades fueron sistemáticamente silenciadas. Pero tampoco se quedan ahí (y eso que ya era mucho y bueno). Los directores analizan también el tema del trauma intergeneracional y las heridas familiares porque el dolor, el miedo y los secretos se heredan de padres a hijos y la película juega constantemente (con una técnica cinematográfica y narrativa de altos vuelos) entre el pasado y el presente.
No cabe duda: es una película ambiciosa. Y lo mejor: no se pierde en esa ambición. Algunos la han tachado de demagógica y de usar el didactismo y hasta la hipérbole desmedidamente. No estoy de acuerdo. Todo lo exagerado en ella es intencionado y persigue un hermoso fin: enseñar a las nuevas generaciones qué pasó. Y la prueba más evidente es el éxito que la película está teniendo entre el público adolescente y joven, que está acudiendo en masa a verla. Y, además, la película se agarra al espíritu lorquiano donde la exageración no era un adorno, era un método. El autor granadino no describía el mundo, lo incendiaba para que lo viéramos. Cuando escribía no había medias tintas. Exageraba porque la realidad, dicha en voz baja, no se escucha. Y Los Javis esto lo han entendido a la perfección y así han realizado su película para convertirla en una hipérbole moral en la que lo pequeño se agranda hasta doler y, como García Lorca, su obra es un intento de despertar a una España anestesiada de costumbre y para ello han parido unas imágenes que nos gritan desde cada centímetro de la pantalla.
Pocas veces el cine español es tan emprendedor y codicioso o aborda un proyecto grande y complejo de esta envergadura. Todo está cuidado al máximo y el resultado es una obra cinematográfica que destaca en todas sus facetas: vestuario, decorados, fotografía, banda sonora y un elenco en el que no sobra absolutamente nadie. Menudo reparto, menudas interpretaciones. Hay magia en esa conexión entre actores de registros y generaciones completamente distintas. Los Javis vuelven a demostrar su ojo clínico para captar el talento multidisciplinar de muchos de los intérpretes. Y dan un paso hacia delante de madurez artística con esta película, que no es sino un arrebato político y un ejercicio de fe, además de impregnar cada plano de una profunda devoción por el legado de Lorca, convirtiendo la película en una obra redonda que trasciende los límites habituales del cine histórico español.
"LA BOLA NEGRA" es desde ya cine inolvidable.




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