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“FATHER MOTHER SISTER BROTHER” (EE.UU., 2025), de Jim Jarmusch

  • salva-robles
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

 

Ha pasado totalmente desapercibida en la temporada de premios (excepto en el Festival de Venecia, donde se llevó el premio gordo) y es, para mí, una de las grandes películas del año pasado. Sencilla, encantadoramente templada y repleta de ternura hacia los pequeños instantes “muertos” de la vida diaria, la película de Jarmusch es un tríptico minimalista donde la trama es tan campechana como juguetona y en la que, sin embargo, las profundidades estallan gracias a unos diálogos intrascendentes (solo en apariencia, por supuesto) que desnudan a los personajes en planos largos (lo estático en ellos es otro logro de este director) que se llenan de silencios contemplativos.

Aquí se habla de la familia contemporánea (esa estructura humana que no podemos elegir) como entidad psicosocial que tanto nos determina. Y lo hace desde la ironía, que actúa como salvavidas intelectual y emocional para permitir relativizar las solemnidades de las situaciones adversas que se perciben en los miembros de las tres familias retratadas. El tono agridulce empapa los retratos humanos, pero es el humor el que consigue una radiografía de la tristeza más llevadera. De esta manera, la pantalla se llena de una curiosa melancolía al hablar de esos universales encuentros familiares que suelen ser, al mismo tiempo, embarazosos, juguetones y adversos o dramáticos.

La película crece en los brillantes silencios marca de la casa Jarmusch. Silencios que son verdaderas filigranas en eso de lograr extraordinaria humanidad a la hora de hablar de la desconexión familiar, la alienación y la incapacidad comunicativa. La estructura narrativa juega con tres historias independientes que ocurren en diversos espacios (Seattle, Irlanda, París), pero que están unidas temáticamente (los fríos lazos familiares) a base de rimas sensoriales y narrativas que vinculan las tres historias. Hay algo (y hasta mucho) de Ozu y también de Kaurismäki (en los diálogos lacónicos, en los silencios expresivos y en el ritmo pausado). Añadamos el laconismo del humor, a veces seco y siempre lleno de ternura y dignidad hacia las criaturas retratadas (personajes solitarios, un tanto extravagantes, de vidas apáticas).

El reparto es una auténtica maravilla. Todos están magníficos. Da gusto contemplarlos en sus gestos y tonalidades. Un trabajo actoral de primer orden que también ha pasado desapercibido (muy injustamente) en los premios y nominaciones.

Buen cine. Jarmusch logra otro pequeño milagro muy cerca de la gozada que fue su película “PATERSON”.

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