"UN SECUESTRO FAMILIAR" (Hungría, 2025), de Gábor Holtai

“UN SECUESTRO FAMILIAR” (Hungría, 2025), de Gábor Holtai
Funciona esta escalofriante película como un cuento cruel. Tan incómodo como perturbador y muy en la línea del primer Yorgos Lanthimos y del Michael Haneke que más nos (dis)gusta cuando le da por aturdirnos y desconcertarnos (que es casi siempre, claro está). Añadamos que políticamente, “UN SECUESTRO FAMILIAR” va bastante colmada pues funciona, sin cortarse un pelo, como alegoría de los totalitarismos, del control social y del conservadurismo extremo. Viéndola me acordé de esa deriva sociopolítica que supuso el mandato de Viktor Orbán durante tantos años en Hungría.
La puesta en escena lo es todo en esta película porque la dota de una atmósfera cuya violencia se va palpando poco a poco (a veces de manera directa, otras -y resulta más contundente- de forma indirecta a base de detalles aparentemente nimios). Esa misma atmósfera es también narrativa y herramienta para sostener un suspense que llega a resultar agobiante para el espectador. Y ese agobio viene dado porque construye el terror desde lo cotidiano. La normalidad se subvierte y la incomodidad es constante. Las escenas dentro de la casa (el 95% de la película) crean un contraste perverso dibujado de falsa calidez y por eso mismo lo que parece trasferir seguridad, siempre respira peligro en la trama argumental. Todo resulta, finalmente, claustrofóbico (ayudan muchísimo los planos cerrados y la lentitud del ritmo).
Y luego están los decorados y el vestuario vintage (que no se corta en ser absolutamente rancio) para actuar como símbolos de opresión y de tiempo estancado (así, la protagonista no solo está atrapada en un espacio físico, sino que la gente de la casa la obliga a vivir en una especie de línea temporal repleta de artificio y falsedad para tacharle su verdadera identidad).
Pese a lo que narra (que es escalofriante de verdad), la película es una auténtica joya. Todo en ella (incluido un grupo de actores maravilloso que da auténtico pavor) aparece como dolorosamente real. Y los mensajes calan en el espectador hasta el punto de hacerlo sentir terror, asco y claustrofobia. Una estupenda y contundente película con la que su director nos vocifera todo el rato lo que desgasta el poder totalitario, y tanto es así que deja la resistencia de los seres humanos en un punto en el que aceptan la mentira como única realidad para la supervivencia. Terrible.
CALIFICACIÓN: 9´5




Comentarios