"EL AMOR", de Theodor Kallifatides

“EL AMOR”, de Theodro Kallifatides
AÑO: 1978 (publicado en España por primera vez en septiembre de 2026)
PÁGINAS: 206
GÉNERO: novela
“Al final, entender no es otra cosa que
dejar de seguir pensando en un momento dado”.
Cada vez que abro un libro persigo esta magia: un libro que no me infantilice. Que no me aleccione, sino que me proponga. Que me deje intuir, dudar, completar los huecos. Que respete mi comprensión y mi herida. Un libro que no persiga gustar a todos (y no por elitismo, conste, sino por hondura artística). Que me hable solo a mí. Yo siempre he entendido la lectura como una conversación, también como una enseñanza adulta y real. Y este último libro traducido y publicado aquí de Kallifatides es, ha sido, afortunadamente, uno de esos pocos libros que me topo en mi vida.
Leer la sinopsis de la contraportada de este libro (¡cuidado!) da una sensación diferente de lo que luego te encuentras en el libro. Al menos, a mí me ha pasado eso. Y en las primeras páginas sentía cierta decepción porque esperaba hallar lo que me prometía la contraportada. Pero, gracias a los dioses, pronto entendí que me tenía que olvidar de ese texto de atrás y centrarme en lo que el autor griego me estaba proponiendo: un viaje profundísimo dentro de UN DILEMA. No, no es una novela sobre el adulterio (que también) ni sobre el amor (que también); es una narración sobre EL DILEMA MORAL que se hace la siguiente pregunta: ¿puedo hacer daño queriendo hacer el bien?
Kallifatides se marca una historia donde el protagonista le escribe a un tú (que es su amante). Estoy seguro de que ese personaje central caerá mal y será juzgado negativamente por el 90% de los lectores que no quieran empatizar (por prejuicios) con él. El autor no lo juzga, lo deja ser y estar con sus ambigüedades, sus egotismos y sus tergiversaciones mentales. La genialidad de la novela está en esa forma tan higienizada y tan humana de crear a un personaje que no tiene que ser ejemplo de nada y Kallifatides lo observa mientras su criatura se justifica. Un personaje gigantesco que vive una colisión moral (quiero a mi esposa, amo a mi amante y no quiero renunciar a ninguna de las dos) que no puede tener una escapatoria limpia nunca. La novela no habla de castigos ni de liberación romanticona. Hay efectos, hay consecuencias, hay ramificaciones. Hoy vagamos por la vida obsesionados con la idea de que podemos conservarlo todo (familia, trabajo, autonomía, liberación…) sin renunciar a nada. Y el protagonista es el ascendiente de ese autoengaño.
Vemos a Laki Sarris (el redondísimo personaje central) no dudar ante dos mujeres, sino que asistimos a su periplo sobre la duda entre dos versiones de sí mismo. Su deseo individual choca estrepitosamente con todo aquello que una persona debe a los demás. Una colisión moral que es imposible que tenga una solución agradable para todos los implicados. Y es ahí donde se debate el personaje y desde donde le salen reflexiones filosóficas, mundanas, sentimentales y, sobre todo, profunda y seductoramente humanas. Es un lujo asistir a esas reflexiones porque detrás está la mano maestra de un Kallifatides en plenas facultades narrativas que manifiesta con una sencillez estilística pasmosa. Cómo es capaz de ahondar tanto en la psique humana con un lenguaje tan sencillo, tan hermosamente natural. Es magia, claro. Esa que tienen muy pocos autores.
Llega un momento en que la novela se está acabando y tú no quieres que se acabe. Me fui a caminar casi dos horas porque me negaba a terminar el libro y quedarme huérfano. Fui pensando, mientras caminaba, en cosas que la novela me removía. Si el amor es identificación (amo, luego soy), amar dos cosas discordantes es dividirse. Y aquí está el dilema de la novela que, paradójicamente, me la han titulado “EL AMOR”, cuando realmente de lo que habla es de fantasear con una vida imposible. Me ha dolido (por empatía, aunque no haya tenido que vivir algo parecido nunca) ese conflicto tan intenso y conmovedor del protagonista en una novela que no busca (y esto también es inmenso) ofrecer (sino que evita) una respuesta tranquilizadora (¿la vida es explicable?, me pregunto constantemente sabiendo que la respuesta es un rotundo NO).
Cerré el libro y lo abracé. Me había encontrado con algo muy escandinavo en la forma y, por otro lado, muy griego en el fondo trágico. Un libro que me ha tratado como adulto porque no me da una moraleja. Me deja con la culpa y la ternura en la misma mano.




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