“HOMBRES EN MI SITUACIÓN”, de Per Petterson
- salva-robles
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“HOMBRES EN MI SITUACIÓN”, de Per Petterson
AÑO: 2018
PÁGINAS: 304
GÉNERO: novela
En mi primer acercamiento a un libro de este autor noruego, he percibido una literatura muy cercana a esa misma naturaleza autobiográfica tan frugal y poderosa que utilizó en su saga (titulada “MI LUCHA”) el también escritor noruego Karl Ove Knausgård. La única diferencia que veo es que hay mucha más densidad y descripciones más desarrolladas en el segundo que en el primero y que el primero no utiliza su nombre verdadero, sino un alter ego (Arvid Jansen). Pero en ambos está el estilo confesional y, sin duda, transparente, ya que ninguno se corta en utilizar su propia vida como material ficcional, difuminando la realidad o transportándola de lo real a lo simulado. La autoficción en estado puro y la autoficción como literatura gigante es el resultado final que yo descubro en los dos escritores.
Per Petterson traza en “HOMBRES EN MI SITUACIÓN” una exploración (sobria y demoledoramente introspectiva) de tragedias personales que él mismo vivió y que estallan en el libro catequizándose como temas universales. Lo más conmovedor e impactante, según mi experiencia lectora, es cómo representa, con emotiva e inclemente nitidez, la vulnerabilidad masculina del hombre de mediana edad en plena crisis existencial. En el caso de Petterson es una tragedia familiar (que no se narra en esta novela -al parecer sí lo hace en otra novela suya-, pero de la que se percibe cómo el personaje central sufre las consecuencias) además, y sobre todo, de su divorcio reciente. En la novela se describe un año entero de la vida de este hombre que vegeta como puede entre una subterránea desintegración familiar y personal que se muestra sin tapujos y con despótica crudeza. Así, vemos al protagonista deambulando su insomnio por las calles de un Oslo nocturno que sirve, asimismo, para describir a la sociedad noruega. Un hombre a la deriva que busca refugios transitorios en la bebida y en relaciones fugaces con mujeres desconocidas.
El estilo narrativo se basa en una estructura fragmentaria, sin linealidad: son los recuerdos (dibujados como fragmentos) los que se van sumando y nos hacen percibir el estado mental y la desorientación del personaje principal. La prosa es limpia, lacónica muchas veces, sin adornos. Y el resultado trasfiere mayor desazón y una honestidad tan feroz como neurálgica. Las oraciones como golpes, como puñetazos directos. Petterson escribe enfocándose en los detalles de la vida cotidiana de ese hombre y es el lector el que intuye a través de la sugerencia, de lo que no se dice. Es también esa prosa poética y templada (muy seductora) la que logra construir (a través de una depuración sintáctica maravillosa) una complejidad profundísima del estado psicológico de sus personajes (no solo del protagonista, también de la exmujer o de la hija mayor, por ejemplo).
El pasado influyendo todo el rato en el presente es un tema subyacente dentro de la novela; pero también la pérdida y su duelo, las relaciones familiares, la paternidad quebrada, la soledad y la perturbación neurótica campan a sus anchas (lacerando constantemente al lector cómplice) entre las páginas de una novela que es autoficción radical en plan exploración proustinana, con una honestidad que a mí me desarma. Y todo está conectado entre dos dualidades: la banalidad y lo sublime. La Belleza (que puede ser muy fea) y el misterio de la vida se mixturan con las realidades aburridas de la cotidianidad (preparar una comida, trabajar, comprar regalos en navidad…). Y de esta manera, la novela de Per Petterson crea un producto literario que se convierte en experiencia lectora magnífica.
Tengo muy claro que voy a seguir explorando su literatura. Esta novela me ha creado ansia viva (como diría un amigo lector) de las novelas traducidas al castellano. Así que a por ellas que voy.




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