• salva-robles

"ANNETTE", de Leos Carax


(Francia, 2021)


Lo vuelve a conseguir.

Carax es, quizá, el cineasta más libre del mundo. Y el que mejor conoce qué es eso de la chifladura y extravagancia del arte. En las películas de este director no hay límites y hasta cuando es imperfecto (y esta película lo es), nos regala una obra insólita de principio a fin. Y “ANNETTE” es magnética, sublime, excesiva, exuberante, desequilibrada, ácida, romántica (quién lo diría, pero sí, también lo es) y, en resumen, FASCINANTE. De verdad: esto es cine feliz en su autonomía y emancipación y en el que un artista decide ser libre yendo a contracorriente de modas y estilos y nos regala un musical valiente, valerosamente esforzado que habla del mundo contemporáneo con sutileza, mucha amargura y mordacidad. Ay, cuánta tristeza hay aquí dentro, una tristeza romántica a lo siglo XIX, pero esa ha sido siempre la visión del mundo que tiene Carax o así lo interpreto yo.

A mí ya lo de cine raro se me queda corto y hasta insuficiente con este director. Y hasta me parece pobre llamarlo así (y hay críticos que se empeñan desde hace años en colocarle esa etiqueta al director francés). Es verdad que no es apto para todo tipo de público. De hecho, en la sala de cine donde la he visto proyectada sólo estábamos dos personas. Todo el cine para nosotros y delante una pantalla vomitando energía creativa mucho más mental y perfeccionista de lo que aparenta su constante deambular por lo “kitsch” y hasta lo demencial. Es una película extraña, sin medias tintas. Igual hasta una bufonada o mojiganga sobre la fama.

No sé realmente que es esto y, sin embargo, es “ANNETTE” y punto.

Posdata: lo que logra aquí dentro el inmenso Adam Driver es…sencillamente magistral. Yo a este actor lo miro cada vez más embelesado y atónito. Y ahora mismo es el intérprete al que le veo una de las carreras más atrayentes y completas.

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