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“CUMBRES BORRASCOSAS” (Reino Unido, 2026), de Emerald Fennell

  • salva-robles
  • hace 10 horas
  • 3 Min. de lectura

 

En esta nueva versión del clásico inmortal de Emily Brontë hay algo así como tres películas dentro de ella:

 

UNA: desde el propio cartel promocional (en el que aparece el título entrecomillado, algo que no es habitual) ya nos están advirtiendo que esto no es una adaptación fiel de la novela, sino una reinterpretación o versión libre de la misma. Hay quien ha puesto el grito en el cielo porque una artista haya decidido ser libre. No me parece mal que los clásicos se adapten al cine y que los artistas que deciden hacerlo lo lleven a cabo como les dé la gana y para ello se tomen independencias y autonomías o libertades (la propia Brontë ya fue libre con una novela rompedora, valiente y muy adelantada a su tiempo). El arte es circular y copia o reinterpreta para que surja uno nuevo desde las bases de lo anterior. La retroalimentación es buena, creo sinceramente. Así que chapeau por esta directora que ha ejercido su derecho a realizar su propia versión. Otra cosa es que “su” versión le haya salido bien como película. Y no, no es una buena película y hasta resulta una obra insulsa, ridícula en muchos tramos e irregular toda ella, sobre todo, cuando se pone a provocar con bravatas de todo a cien. Y sí, se ha cargado la verdadera esencia de la novela de una de las hermanas Brontë convirtiéndola en una telenovela de trama mediocre y risible.

DOS: esta “CUMBRES BORRASCOSAS” es toda ella una pirotecnia visual. Hay momentos de absoluta belleza pictórica y se me abre la boca de admiración ante escenas o planos que me resultan tan atractivos visualmente. Y, sin embargo, me doy cuenta pronto de que esa belleza está al servicio de una nada, de un vacío estético que acaba siendo estética de videoclip o más bien de postal para Instagram. Y claro, lo que me parecía belleza admirable, resulta que es estética que se gusta demasiado a sí misma, tan redundante como inane. Vemos a una directora con muchas ideas visuales, pero todas acaban siendo demasiado hilarantes, un fiasco de belleza al servicio de un vacío descomunal. Y otro ejemplo de belleza desaprovechada: los dos actores protagonistas. Qué guapos son, esto es indudable. Pero, ay madre, qué cero química hay entre ellos. La Robbie hace lo que puede y el Elordi está incapacitado (el menos en esta ocasión) para mostrar los claroscuros de un personaje demasiado grande para su (todavía) inexperiencia actoral. Además, el guion que les han dado a ambos les regala dos personajes que son meras parodias caricaturescas y absolutamente risibles en clichés. De esta manera, lo que observo en la pantalla son dos interpretaciones que resultan, directamente, una pantomima.

TRES: la película es una apuesta clara para recaudar en las taquillas millones y millones de dólares. Así nos la lanzan desde su propia campaña autopromocional. Y, claro, dentro de la película están las concesiones manipulativas y engañosas de cara al gran público. Vamos a darles emociones enlatadas (y por eso tan huecas en resultados) que manipulen las emociones del espectador que se deja manipular tan gratuitamente. Vamos a darles escenas (supuestamente) eróticas con escenas (supuestamente) febriles para calentar al personal (público, por otra parte, que tendrá que imaginar lo que no ve, aunque la pantalla lo engañe diciéndole que sí está todo en las imágenes). Me abstengo, aquí, y por vergüenza ajena, de comentar algo sobre la lengua de Elordi o los besos que se dan él y la Robbie. En definitiva, una película cool para adolescentes de 14 a 16 años que ha sacado del argumento de la novela original una trama básica (y, claro, entretenida, para un público potencialmente manejable y dócil que creerá haber visto una película cañera y provocadora que, por supuesto, no es ni una cosa ni la otra).

 

         Dicho todo lo anterior, me encantó verla para comprobar varias cosas. Primera, que los globos hinchados a veces se disfrazan de otros globos hinchados; segundo, que Fennell creo que ha querido jugar a ser cachonda, a ser ampulosa y exagerada con efectos estéticos que le han salido redondos (por mucho vacío que se vea en el resultado final). Y tercero, esta versión de “CUMBRES BORRASCOSAS” vuelve a demostrar que hay obras inmortales que necesitan ser rescatadas para las nuevas generaciones. Yo vi, al encenderse las luces de la sala de cine, a varios grupos de adolescentes (todas chicas) llorando a moco tendido mientras en la pantalla se sucedían los títulos de crédito finales. Quién sabe, igual muchas de esas adolescentes vayan a comprarse la novela y hasta la lean.

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