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DOS GRANDIOSOS PERSONAJES FEMENINOS EN DOS PELÍCULAS INCÓMODAS Y ESTUPENDAS

  • salva-robles
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

 

El 2025 nos ha dejado dos películas-puñetazo protagonizadas por dos personajes femeninos potentísimos. Además, están interpretados por dos actrices que logran un “tour de forcé” de esos en los que percibes que las intérpretes lo han dado todo sin miramientos, sin reservas, sin vergüenza. Una de ellas ha sido nominada al oscar y si no se lo dan será una (otra más) injusticia morrocotuda. Ambas películas comparten también trabajos de dirección y unos guiones tan estimulantes como cañeros, pues no se cortan en mostrar aspectos políticamente incorrectos de los dos personajes femeninos, que son dos madres en crisis psicológicas profundas y que están mostradas con una desnudez introspectiva que procuran al espectador angustia, ira e impotencia (que aumentan si, por si fuera poco, empatizas con ellas como me ha ocurrido a mí).

 

SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA(EE.UU., 2025), de Mary Bronstein

 

Qué brutalidad de película. Es un retrato demoledor sobre la maternidad, sobre una madre -con una hija enferma- que vive un profundo aislamiento (con padre ausente incluido) narrado con una profundidad y una honestidad encomiables. Es toda la película un enloquecedor campo de batalla psicológico que no escatima en ser crudo y directo. En ella lo grotesco asoma por muchas esquinas con ese tipo de humor negro que ayuda a soportar mejor lo que la pantalla va mostrando de esas capas internas del personaje central. Es áspera, mucho, y aunque entrar en este viaje podría parecer no muy agradable, la película cala al espectador de una manera muy estimulante. Y te obliga a reírte muchas veces en situaciones que, en frío, poca gracia tienen.

Hay secuencias impagables. Las de la protagonista con sus pacientes (ella es terapeuta) o las de la propia protagonista haciendo terapia con su psicoanalista, aportan no solo esperpento, sino, y sobre todo, una crítica demoledora a la ineficacia de algunas terapias. Y, ojo cuidao, con los diferentes agujeros que aparecen en la película. Todos ellos metáforas de tantas cosas.

Pero la película es Rose Byrne. Una actriz retratada en primeros planos durante el 90% de la película. Qué magnético esfuerzo hace esta actriz y qué cantidad de registros transitan por su rostro. Está enorme, gigante. Su cara cogida en primera plana es cine en estado puro. No se pasa de rosca en ningún momento, sabe transitar por las emociones con una entrega colosal que sostiene el peso interpretativo de una película en la que todo, absolutamente todo, es asfixia, desesperación y un tsunami de emociones contradictorias que pasean por el rostro de la actriz para convertirse en inmensa pesadilla. Lo digo claro y alto: si no le dan el oscar, habrá que hablar de escándalo.

Hay que verla: si eres hombre, para que compruebes y comprendas que hay situaciones y estados que nunca alcanzarás a vivir o sentir; y si eres mujer y madre, para que sepas que no estás sola y que no eres la única a la que la maternidad la desborda en muchos instantes.

 

 

ADORABLE(Noruega, 2024), de Lilja Ingolfsdottir

 

Ay, los noruegos cómo son cuando se ponen intensos a lo Bergman. Ay, madre, qué personaje femenino hay aquí dentro. Y, ay, santodiós, qué actriz lo interpreta: la película sin ella no tendría tanta potencia. Yo no la conocía (se llama Helga Guren), pero estaré muy atento a todo lo que (ojalá) nos venga con ella dentro.

La película es uno de esos dramas que la pantalla muestra con una sequedad quirúrgica sin concesiones y con un realismo tan directo como demoledor. ¿De qué habla esta película? De varios asuntos, pero sobre todo de las relaciones amorosas y sus conflictos. La protagonista sufre una ruptura sentimental y, a partir de ahí, todo en su vida se trastoca. Y el guion lo que hace es radiografiar, desde una intimidad absoluta, el estado mental de una mujer que vive anclada en un angustioso arrepentimiento, en una demoledora contrición que la llena de dolor e impotencia.

Es verdad que muchas películas hablan de lo mismo. Pero no se asusten: aquí la película se aleja de los convencionalismos y de las estructuras planas del cine palomitero o del cine mentiroso y se centra en el drama con una solidez argumental maravillosa. De hecho, no parece la primera película de su directora, pues vemos dentro de ella una madurez fílmica muy gratificante y de alto rendimiento en resultados profundos. Solo un pero: el final me ha parecido desatinado, desconcertante e irreflexivo. Por precipitado.

Estoy seguro de que esta película les encantará al director Joachim Trier y al escritor Karl Ove Knausgård.

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