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"EN TERAPIA"


“EN TERAPIA”

Temporada uno (45 episodios)

Temporada dos (40 episodios)

Temporada tres (28 episodios)

Temporada cuatro (24 episodios)


La primera temporada la vi hace unos años y luego las otras me las he visto casi seguidas.

Es una serie como silenciosa, apenas se habla de ella. Creo, incluso, que pocos la conocen y, desde luego, casi nadie le hace caso. Y es una serie maravillosa, que bordea la obra maestra en muchas ocasiones. Con sus cosillas criticables y manipulativas (todas perdonables, por supuesto), pero es una apuesta televisiva diferente, fuera de corrientes y adictiva a poco que te guste la psicología, creas en la terapia y seas un voyeur como yo al que le entusiasma verle las tripas a los personajes. Sé que es un remake de una serie israelita (“Be 'Tipul”), que no he visto, por cierto.

Sus capítulos no pasan de los 25 minutos y el espectador asiste en cada temporada a las sesiones de terapia de varios personajes durante un tiempo (en la serie van numerando las sesiones por días: martes 1, martes 2…y así sucesivamente según los días que acuden a ellas los pacientes). Se sigue la evolución de estos y, al mismo tiempo, conocemos aspectos de la vida del terapeuta al que, además, le salpican las historias y emociones de sus pacientes. Y para más inri, los propios terapeutas se convierten en pacientes un día a la semana cuando asisten a sus revisiones con sus propios terapeutas. Aquí TODOS se desnudan interiormente. Y a mí esto me encanta y me engancha a partes iguales.

¿Por qué me gusta tanto, tantísimo y más?

Por su formato: cuatro paredes y dos personajes frente a frente. En el caso de la 4ª temporada, vemos la casa de la terapeuta. Una apuesta bien simple y, sin embargo, logra que la palabra (el motor de la cosa) se convierta en fuente de verdad y belleza, esa belleza que mostramos cuando somos valientes y nos atrevemos a quitarnos capas de la cebolla que nos cubre y acabamos desnudando nuestras mayores idiosincrasias, es decir, nuestros complejos, nuestros desbarajustes emocionales, nuestras desgracias arrastradas o nuestros miedos soportados: todo eso que nos hace ser quienes en realidad somos, aunque a veces no queramos mirarlo en nuestros espejos, y que nos permite, aunque parezca lo contrario, sobrevivir.

Por cómo logra que los personajes nos resulten cercanos, modelos sobre los que mirarnos y reconocernos. Hay que ver cómo de vivos están, tanto que nos duelen sus entrañas, que igual son como las nuestras y esto nos permite comprobar que, en realidad, no estamos tan solos en esto de la supervivencia tan complicada. Qué hermosa es siempre la empatía y qué poco la usamos.

Por sus guiones. Hay que dejarse convencer y tener paciencia con esta propuesta televisiva. Esto no es una serie Marvel, ni es cualquier serie de esas que son puro movimiento, acción y adrenalina. No. Aquí dentro hay emociones, que son esa cosa que se nos mueve por dentro y nos impide actuar como desearíamos o, al contrario, nos hacen actuar como en realidad no queremos. Emociones que nos paralizan, nos ciegan o nos llevan a vidas frustradas. Esos trastornos con los que convivimos a diario casi siempre sin conocerlos realmente.

Pues eso, que yo entusiasmado con ella. La sigo encantado de la vida y admirado, una vez más, del poder poderosísimo que tiene SIEMPRE la palabra.

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