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LAS MEJORES SERIES QUE VI EN 2025

  • salva-robles
  • hace 23 horas
  • 7 Min. de lectura

LAS MEJORES SERIES QUE VI EN 2025

 

Aunque el consumo sigue creciendo, es evidente (y los adictos lo percibimos con resentimiento y queja) que el boom de series buenas se ha terminado. Supongo que la saturación, el binge-watching compulsivo (que es como llaman ahora a pegarte un atracón de capítulos), la extenuación narrativa y que la calidad no siempre puede estar en los pedestales, han terminado por llevar a las series a una crisis que yo imagino que será pasajera. No obstante, en mitad de este aprieto “seriéfilo”, de vez en cuando surgen apuestas que funcionan y que siguen teniendo la calidad suficiente como para ser productos apetecibles, dignos y, en algunos casos, notables y hasta sobresalientes. El año pasado (2025) me vi muchas series (muchas de ellas truños que comenzaban bien) y, de entre todas ellas, destaco como muy buenas muchas que la crítica y los premios ensalzan o que, en otros casos, pasan desapercibidas, pero injustamente dada la calidad que atesoran dentro. No todas se estrenaron en 2025, conste. A veces llego tarde, pero llego, a obras que merecen la pena. Yo disfruté estas 15 (las coloco en orden alfabético):

 

1.     “ADOLESCENCIA”

 

Se ha dicho ya todo sobre ella. Y casi todo bueno y hasta muy bueno. A mí me pareció una serie soberbia. Es una apuesta narrativa que crea mucha ansiedad, es terrible lo que cuenta y su modo de contarlo ofrece desgarro, realismo y mucha, muchísima crudeza. Habla de todo eso que hemos hecho mal fallándonos a nosotros mismos y, claro, por ello mismo llegan las consecuencias a las generaciones que nos vienen detrás. Brutales interpretaciones, además.

 

2.    “ALICE & JACK”

 

Es una debilidad mía esta serie. Reconozco que para muchos tendrá cosas dentro manipuladoras o muchas veces ya vistas. Pero a mí me engancharon las interpretaciones de dos actorazos semidesconocidos interpretando a dos de esos personajes que, personalmente, me encanta ver en una pantalla: seres frágiles, condenados al fracaso. Tiene diálogos brillantes y escenas tronchantes en mitad del drama morrocotudo. Una serie que muestra cómo la vida nos da zarpazos.

 

3.    “AMERICAN PRIMEVAL (ÉRASE UNA VEZ EL OESTE)”

 

Aunque nos cuenta una historia que ya hemos visto antes, aquí se narra todo de manera apasionante. Un western brutal que parece estar haciendo un recorrido por la historia cruel e inhumana (¿no os suena esto al hoy?) de EE.UU. en sus comienzos. La violencia pocas veces se ha rodado de esta manera. Y visualmente es un espectáculo.

 

4.    “ANATOMÍA DE UN INSTANTE”

 

No importa que nos conozcamos la historia porque el director ha logrado filmar un relato cuyo montaje es apasionante ya que sabe mantener en vilo al espectador en todo momento. Como thriller político es encomiable y logra reinterpretar la Historia reciente que nos atañe a todos los que vivimos en este país llamado España. Y con un grupo de actores a pleno rendimiento.

 

5.    “BORGEN”

 

Ya tiene algunos años, pero yo no la había visto (bueno, me había visto la primera temporada y ya, así que la retomé en 2025 y me la tragué entera en dos semanas). Me parece una serie política con aroma clásico, que tiene dentro sus engañifas, pero que las coloca muy bien y en su justa medida, mientras habla de temas importantes que nos conciernen. De esas series inteligentes y tremendamente entretenidas. Y, además, es adictiva. Detrás de todo lo que cuenta hay muchas oscuridades que hablan de lo desolador que es todo en política y en la vida tantas veces.

 

6.    “EL ETERNAUTA”

 

Me hizo mucha gracia verme una serie alienígena a la argentina. Y claro, lo que resuena a cine americano, aquí se adereza con altas dosis de humanidad gracias a personajes de carne y hueso. Está muy bien hecha y mejor terminada. Y habla muy bien de nuestro presente. Desconozco la novela gráfica en la que se basa (que leeré pronto, por supuesto).

 

7.    “FAITHLESS (INFIEL)”

 

Esto está basado en algo que escribió Ingmar Bergman. Y se nota en el trasfondo de todo, en las sombras de los personajes y en los diálogos agudos. Al director sueco le gustaba hablar de la condición humana explorando nuestras soledades, nuestras crisis de identidad, nuestras crueldades y angustias y nuestras dualidades, sobre todo, en eso de las relaciones amorosas. Y esta serie tiene el alma de todo eso: incomunicación, infidelidades y egoísmos. Y por ello, la vi encantando y embriagado. No es excelente porque no hay un Bergman dirigiendo esto, pero hay potencia narrativa.

 

8.    “LA SANGRE HELADA”

 

Esta serie recupera muy bien el tono épico de esas narraciones aventureras de antes y que yo tanto echo de menos. Aunque tiene un primer episodio demasiado lento, luego crece en intensidad todo y habla sin tapujos, en un espacio inhóspito y absolutamente metafórico, del ser humano en circunstancias adversas, del hombre y su maldad y los monstruos que a veces llevamos dentro todos nosotros. Magníficamente rodada, estupendos actores y un acabado formal de aúpa.

 

9.    “PLURIBUS”

 

Esto acaba de empezar y ya apunta a algo grande en su primera y exquisita primera temporada. Juega a muchas cosas que se irán expandiendo conforme avancen las temporadas siguientes, pero ya inquieta en eso (que tan bien hacían “BREAKING BAD” y “BETTER CALL SAUL”, series del mismo creador que esta) de jugar con la idiosincrasia de EE.UU. para dinamitarla y poner en su sitio a quien hay que poner. Lo mejor de ella, por el momento, es que tiene dentro personajes que me importan porque son personas que intentan seguir siéndolo en un mundo que las has despojado de todo. Qué gran escenario narrativo nos propone esta apuesta televisiva: necesita a un espectador paciente y nos pide estoicismo y serenidad. Yo percibo viéndola que me hace más inteligente y cuánto agradezco esto, oigan. Y qué gigantesca fuerza tiene el maravilloso personaje central, que sostiene toda la serie. Y, encima, qué bien lo interpreta la exquisita Rhea Seehorn. Quiero más.

 

10.“POQUITA FE”

 

Cuánta inteligencia hay en los guiones de esta serie. Qué espléndida es en tantas cosas. Sobre todo, en cómo retrata a esos seres anónimos de vidas anodinas que sobreviven a base de zarpazos, de ilusiones rotas, de desencantos varios y, sobre todo, de garantías materiales imposibles de lograr. Que la puta vida es un puto desafío no lo sabe todo el mundo (o lo sabe, pero se mira pafuera en lugar de padentro y, claro, se vive en la inopia y en la falsa prosperidad dibujada por el mercado como gran falacia). Todo en ella es pura tragedia del vivir cotidiano y, sin embargo, yo me he reído a carcajada limpia con lágrimas incluidas en cada episodio de sus dos maravillosas temporadas. Porque aquí el humor (negrísimo), la ironía, la pulla y el puñetazo con escarnio es esa pátina metafórica que hace más llevadera la supervivencia. Y qué actores, me cago en mi vida. Qué actores. Uf.

 

11.  “SEVERANCE” (segunda temporada)

 

Es rara de cojones. Pero igual que es rara, es también hipnótica. Su intención de ser una doctrina antineoliberal, su forma de dar puñetazos al trabajo moderno en el que nos ahogamos todos en el hoy, su idiosincrasia estética (¿hay ahora mismo algo tan ingenioso estéticamente hablando?) suman para que yo la perciba como una gigante propuesta televisiva. La identidad (los parámetros de la personalidad) y el poder (representados en forma de rompecabezas) son sus grandes temas, que se muestran con altas dosis de tensión, misterio, inteligencia y mucha comicidad extravagante y enigmática. Aquí dentro trabaja un equipo de creadores de aúpa.

 

12.“TALS FROM THE LOOP (HISTORIAS DEL BUCLE)”

 

Es mucho más conceptual de lo que se piensa en un principio si la analizamos con frialdad o rapidez. Tiene dentro percepciones y significaciones profundas, que meditan parsimoniosamente sobre la muerte, la soledad y la familia. Homenajean con fervor y entusiasmo las pinturas magnéticas y extrañas del artista sueco Simon Stålenhag, que crea obras retrofuturistas de alto calado nostálgico y que a mí me encantan y me perturban mucho. Y la serie se empapa de esas imágenes para crear historias y mundos apesadumbrados en los que los milagros nunca antes vistos dotan a todo de magia, misterio y profundidad. Es lenta, pero como espectador he recibido recompensa porque todo lo demás me ha tocado los adentros.

 

13.“THE OFFER (LA OFERTA)”

 

Amo el cine y amo el cine gracias a películas como las de la trilogía de “EL PADRINO”. Y esta serie se centra en el rodaje de la primera de esas tres películas. Así que como voyeur nato que soy, he estado encantado de ver lo que ocurrió en ese rodaje repleto de intríngulis, de puñaladas traperas, de emociones, de sinsabores y de egos inflados a tutiplén. Está bien rodada, muy bien interpretada y, sobre todo, regala altas dosis de entretenimiento. Y es muy curiosa porque, aunque haga ficción de una realidad, nos recuerda que la realidad seguramente (en este caso) superó a la ficción y tuvo que ser la rehostia participar en la creación de tamaña joya del cine.

 

14.“THE PITT”

 

Es inmensa en eso de hacer estallar humanidad por todas sus esquinas. Y a mí esto me gana. Es intensa, es dura, es realista, aunque haga ficción de una realidad concreta, es desgarradora y es poderosa cuando pone la mirada en la verdad de las trastiendas de un hospital en su zona de urgencias. Está repleta de pequeños-grandes dramas humanos y te los cuentan con altas dosis de crítica socio-política. Que sí, que esto viene de los americanos y ya sabemos cómo son en eso de “exagerar” para crear intensidades. Pero yo, repito, he caído rendido y me parece una serie eminente y, por ello mismo, sobresaliente. En varios episodios acabé llorando y en todos, emocionado hasta las trancas.

 

15.“THE STUDIO”

 

Es la gran parodia y la gran comedia del año. Se ríe hasta del tato en el mundo del cine. Bueno, no se ríe: SE MOFA. Su humor es casposo, casi siempre tontorrón y superadolescente. Pero funciona a las mil maravillas porque de lo que se trata es de hacer cercanas a esas personas (casi todas repletas de un egocentrismo ensordecedor) que, en realidad, se parten el cráneo para crear películas mágicas e imperecederas. Su ritmo es enloquecedor, los diálogos apabullantes e incontinentes con verborrea ingeniosa y lacerante. La estupidez que se muestra constantemente es parte de su comicidad física y de su burla y sarcasmo a espuertas. Y los actores se entregan de manera maravillosa y con cero miedo al ridículo. El resultado: una sátira prendada de sí misma que no teme a nada ni a nadie.

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