• salva-robles

"IT´S A SIN"


(miniserie, 5 episodios)


Bueno, quizá sea pronto para decirlo, pero tiraré de mis sensaciones y emociones al verla y me voy a mojar: tenemos el primer hito del año en series. La avala su creador y guionista Russell T. Davies (lo último que nos regaló fue “YEARS AND YEARS”, una imperfecta maravilla tan visionaria como temible por lo que predecía) y esto es ya una garantía de, por lo menos, calidad y seriedad en lo que nos va a descubrir con su nueva criatura.

Lo que aquí se narra es un periodo convulso y difícil: los años 80 y la llegada del SIDA a Londres. Para hablar de ese tema, el guion nos muestra a un grupo de amigos bastante heterogéneo, pero que tienen algo en común: su juventud y sus ansias por beberse la vida. En este sentido, la serie nos regala un brillante retrato generacional y un delicadísimo homenaje a una época y a la gente que perdió la vida por culpa de aquel virus letal y tan injusto. El grupo de jóvenes actores está fantástico, del primero al último. Ofrecen trabajos espontáneos, alegres, llenos de vitalidad. Verlos es un chute de energía.

Pero las series de Russell T. Davies siempre tienen algo más. Siempre hay capas y más capas de profundidad en todo aquello que la pantalla muestra. Aquí todas esas capas terminan recogiendo una frenética y rabiosa reflexión sobre el atraso y el analfabetismo funcional (llamémoslo ineptitud y desconocimiento) y sobre la brutalidad e insensibilidad de los carcas ignorantes que lograron que muchas de estas personas sintieran la estigmatización de la vergüenza (con sus familias en contra o despreciándolos) por el simple hecho de que quisieron ser y sentirse libres. El resultado es un enternecedor y emocionante homenaje a la cultura gay de los 80 (aquella que el SIDA borró y arruinó de sopetón). Conmueven hasta el tuétano esos personajes que intentan sobrevivir en un mundo que ha decidido castigarlos y/o eliminarlos de manera inhumana y tan cruel.

Da igual que los personajes estén trazados unidimensionalmente. Aquí es necesario para obtener un retrato generacional concreto y por ello todos cumplen su función. Pero el guion y los actores nunca se olvidan de darles honradez y compasión y mucha, muchísima humanidad. Y eso que es un guion que duele, que no escatima la dureza o lo demoledor. Atentos a los diálogos: entre ellos, se cuelan conversaciones y frases que son auténticos aguijones.

Y luego está el envoltorio. La serie tiene una cuidadísima reconstrucción de aquellos años. Así, vestuario y banda sonora nos regalan un viaje fantástico a nuestro pasado (al de los que fuimos niños y adolescentes en aquella época).

Por último, no se puede obviar la rabiosa actualidad que emana de un guion basado en el pasado. Hoy otra pandemia desconocida arrasa y hace temblar el mundo. “IT´S A SIN” aborda la crisis e impotencia sanitarias y nos instala una pregunta en las conciencias: ¿por qué ahora la vacuna ha tardado menos de un año en llegar y en aquel entonces tardó más de diez? Ahí la dejo. Reflexionen ustedes sobre ello si les apetece.

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