• salva-robles

"LA HISTORIA DE LISEY"


(miniserie, 8 episodios)


Uno oye los nombres de Julianne Moore, Clive Owen, Pablo Larraín y Stephen King y corre a donde haga falta para empaparse de sea lo que sea que hayan decidido perpetrar (todos juntos) esta panda de artistas.

Tremenda, morrocotuda, gigantesca decepción.

A la miniserie se le nota que quiere ser excelsa. Estética y hasta narrativamente hablando. Y para que lo excelso sea aún más eminente, colocan a una actriz de las importantes dándolo todo en un protagonismo estelar preparado para que cualquier diosa de la interpretación se luzca y nos regale algo histórico.

El guion, por si fuera poco, abarca (o eso cree) muchos temas, casi todos extraídos de los rincones oscuros de nuestras almas atormentadas. Todo parece estar calculado al milímetro, tanto es así que cada cosa que sucede, se dice o vemos parece DEMASIADO. El resultado es un vacío absoluto que cuesta entender argumentalmente hablando (además de que cuenta, todo hay que decirlo, una chorrada tan inane como ridícula). No sé cómo será la novela de Stephen King en la que se basa, pero en ningún momento ha logrado interesarme y lo único que ha conseguido es que yo mire el reloj cada cinco minutos para ver cuánto le quedaba a cada capítulo, que se alargan hasta la extenuación por reiteraciones y escenas -algunas funcionan de maravilla, es verdad- incongruentes, grotescas, inverosímiles. Qué serie más lenta, por Dios.

Pese a todo lo que quiere contener y hasta alcanzar, no logra la empatía del espectador y nunca consigue emocionar o crear un atisbo de sensibilidad porque es demasiado fría, demasiado sensorial y sin un camino al que llegar que no sea el de quiero, pero no lo logro. Esa mezcla de relaciones humanas, fantasía y realidad no se cohesiona nunca para que algo funcione aquí dentro.

Julianne Moore hace lo que puede. Ella siempre está muy bien, haya detrás lo que haya. Quizás por ella yo no he abandonado esta serie tan aburrida. A su lado están Clive Owen y Joan Allen, actores solventes y estupendos que aquí tienen un rol mal escrito y peor desarrollado (el de él) y otro rol complicado y falto de sustancia finalmente (el de ella), personajes con los que poco o nada pueden hacer unos actores cumplidores como ellos. Y no hablemos de lo que le ha tocado interpretar (es un decir) a Jennifer Jason Leigh: su papel de hermana es tan anodino como insustancial, puro relleno improcedente, casi un paralelismo con la carrera de una actriz tan irregular y que tanto prometía.

Adoro a Larraín, a Moore, a Owen, a Allen y me atraen algunos mundos imaginados por King. Pero esta miniserie es un batacazo de órdago. El que mucho abarca, poco aprieta, que diría mi madre.

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