• salva-robles

"MARE OF EASTTOWN"


(miniserie, 7 episodios)


Tiene lo que tienen todas las series que pretenden ser buenas o que se creen que lo son: historia más grande que la propia vida, intriga rocambolesca que se riza cada 20 minutos, una ambientación que sirve para situar el entorno y construir un micromundo que es metáfora de la realidad del hoy (americana, claro), buenos sentimientos (asesinos que no quieren serlo), personajes entrañables con traumas morrocotudos e inverosímiles (y eso que la realidad, dicen, supera la ficción) interpretados por un elenco solvente y hasta sobresaliente, la intriga se alarga y juega a las muñecas rusas con capas y más capas de intriga que se intriga ante tanta intriga y yo qué sé qué intriga más, que supera a todas las intrigas anteriores y pretende, claro, dejar patidifuso al espectador (con la boca abierta y dando saltos en el sofá y gritando “ostras, ostras, ostras, no puede ser, ostras” ante tan increíble sorpresa final, virgen santa). No escatima, tampoco, en remilgos y en edulcorantes empalagosos y acaramelados (pura pornografía del sentimiento), ni se sonroja de sí misma ante tanta corrección disfrazada de negrura ni ante tanto cliché manido hasta la saciedad. O sea, un producto, finalmente, del montón, que suma otra mediocridad más.

Pero este producto tiene algo que pasará a la historia (o debería) y por eso la voy a recordar el resto de mis días: esta miniserie está protagonizada por un portento, por una artista estratosférica, por una ACTRIZ como hay pocas, por una señora llamada Kate Winslet: la gran dama de la pantalla, que nos regala la gran interpretación del año, del lustro, de la década. Su talento no se merece esta miniserie, pero su talento se merecía un personaje como el que ella se inventa más allá de lo que pone en el guion. Ella le da vida, construye un milagro y el espectador queda embriagado, emocionado, alucinado, entregado e incapaz de apartar la mirada de los trecientos mil matices que ella construye para dar vida a una mujer tan herida, tan cabezona, tan miserablemente humana. Kate Winslet nos ha regalado interpretaciones maravillosas, inolvidables, es cierto y ahí está su extraordinaria carrera. Pero aquí, de nuevo, lo que hace es reinventarse a sí misma y mutarse como intérprete. Que aprendan las Kidman, Withespoon, Aniston, Moss…y tantas otras que no paran de acaparar premios de interpretación en los últimos años: están a años luz de este prodigio que es miss Kate Winslet. A sus pies, querida. He alucinado con usted: gracias por estas casi siete horas que me ha regalado. Usted es orgasmo interpretativo, mirada milagrosa, gesto extraordinario y matiz pasmoso. Una grande, una GIGANTE de las pantallas. Actriz en estado de total pureza. Bravo.

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